Terremoto en Chile--------
Luego de la reciente catástrofe, vivida por parte importante de la población del país, se está viendo, con mayor notoriedad el impacto psicológico y sus secuelas en las personas que vivieron en distintos grados y experiencias, el terremoto, tsunami, devastación, saqueos y consecuencias materiales, estructurales y personales.
En lo que se refiere a las secuelas psicológicas, es importante entender que son una línea importante de atención en la etapa del postrauma, la cual muchas veces requiere atención especializada en consulta. Esto debido a que muchas de las secuelas provocan un deterioro en la salud mental de la persona y una pérdida de la calidad de vida generalizada.
La psicología de la emergencia, es la rama disciplinar que se enfoca y preocupa de estudiar los procesos psicológicos, en las personas o grupos de individuos que se ven enfrentados a eventos de emergencia, catástrofe o cualquier evento que genere peligro y que conlleve un impacto psicológico intenso.
Desde esta mirada disciplinar, se podrían entender tren grandes líneas frente a la situación de emergencia. Es decir, la psicología actual, intenta abordar no sólo el postrauma sino que se planteará primero la prevención y el manejo de la crisis como fases previas, donde es necesario intervenir, previamente para evitar las secuelas, buscando minimizarlas en su manifestación y permanencia.
Desde la psicología de la emergencia, atenderemos estos tres pilares para ordenar el estudio, comprensión y abordaje de la situación de la emergencia asociada a la persona o grupo.
- LA PREVENCION PSICOLOGICA frente a la situación de emergencia o catástrofe: Esta referida a la necesidad de PREPARAR, la venida de un evento, en el sentido de ANTICIPARSE a una eventualidad de emergencia, sabiendo que está dentro de las posibilidades reales, de ocurrencia. Esto ayuda a aceptar el hecho de manera anticipada e invita a REALIZAR PREPARATIVOS PREVIOS, ya sea PLANES DE EVACUACION, o PROCEDIMIENTOS DE SEGURIDAD, asociados a cada emergencia prevista. Psicológicamente si uno está preparado para un evento y sabe qué hacer, se siente más seguro de manejar la situación, lo cual puede ayudar a generar menos angustia o pánico, y reaccionar mejor en el momento oportuno, asi como también ayuda a vivir con menos ansiedad el ponerse en el caso, ya que se sabe cómo reaccionar anticipadamente. En lo más técnico, y funcional, la PREVECNION DE RIESGOS, ha hecho incalculables aportes, en esta área.
- EL MANEJO DE SITUACIONAL DE LA EMERGENCIA: Se refiere a los recursos psicológicos con los que se cuentan para el desenvolvimiento, la toma de decisiones, la ejecución de procedimientos de seguridad y estabilidad mental al momento de la emergencia. Es una línea que permite el generar mejores estrategias psicológicas para salvar la emergencia lo más adecuadamente posible. Lo recomendable, es aprender a mentalizarse en, REACCIONAR de la manera más PRACTICA Y CALMADAMENTE POSIBLE, ya que esta actitud mental, le puede salvar la vida y la de otros. Ser racional y ejecutorio en el plan de reacción que se tiene o idea en el momento. Es la clave para minimizar los daños.
- En tercer lugar, aparece la ATENCION A LAS SEGUELAS PSICOLOGICAS generas por la exposición a un evento traumático. En este contexto en recomendable seguir ciertos pasos y considerar ciertas pautas:
3.1. Es importante darse el espacio para evaluar el daño o impacto posterior del trauma a nivel psicológico en los integrantes de la familia, especialmente los niños, o quienes temen estos eventos, cuando uno detecta que aparecen síntomas nuevos debe monitorearlos y esperar dos a tres semanas su evolución, de lo contrario consultar. Ya que luego de una exposición a un evento traumático es normal que emerjan síntomas como la híper alerta, trastornos del sueño, dolores de cabeza, mareos, recuerdos, crisis de llanto, etc. Lo importante es consultar profesionalmente, si se evalúan como muy desadaptativos o desajustantes los síntomas que se presentan, especialmente si son depresivos o crisis de pánico.
3.2. Lo segundo es cubrir las necesidades básicas y afectivo-emocionales que quedan esperablemente desestructuradas por el evento, es decir darse el espacio para contener y ser contenido en la readaptación, a los cambios que genero la situación, especial mente en niños.
3.3. Es recomendable fortalecer los lazos de apego y cercanía emocional con seres significativos, especialmente retomando lo más pronto posible, ritos importantes para el grupo familiar, como el desayuno, almuerzo, juegos y otros.
3.4. Procurar incorporar actividades cotidianas de reparación y re significación de la experiencia, pueden ser gestos como ir a ayudar, conversar de la experiencia de cada uno, con una mirada de aprendizaje, valorar lo que se tiene, lo que se salvó.
3.5. Acompañar paulatinamente el retomar la vida cotidiana de cada uno, especialmente a los niños les ayuda el ser acompañados en su recuperación de la vida normal, dándoles espacios de vaciamiento si así lo requieren.
3.6. No sobre exponerse a los contenidos mediáticos de los eventos, ya que refuerzan y reactivan la angustia, y pueden mantener los síntomas normales luegos de una experiencia de trauma.


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