El día que mi Fiat Punto S60, se rindió a la vida, fue el día en que comencé a caminar… que comencé a caminar solo, había muerto un amigo, como muchos que me han dejado en el camino, o que han partido.
El día en que mi amigo dejo de rodar, vi su rostro cansado del dia, y agotado de ajetrear.
En sus ruedas las líneas gastadas, y en su corazón el agotamiento de toda una vida
...Yo sé, que no todos viven tanto, algunos nos iremos antes, parecía decirme, cuando en sus últimos suspiros y arranques, se notaba la agonía de tanto correr.
Mi amigo eterno, confidente de carretes, de universidad, de viajes y especialmente de conversas, Mi amigo incondicional, me dio una última lección, la amistad es un tesoro… de los pocos que quedan.
El día que mi punto falleció, el doctor me dijo es el corazón, se fundió su corazón, se quemaron sus entrañas y se echo a morir… sin luchar, sin avisar.

Que sabe un mecánico de ti amigo, que sabe un frio doctor de autos sobre tu vida. El no puede decirte que no luchaste, que no tenias remedio, que tu muerte era inevitable. Ese 31 de Agosto, yo te vi luchar, te vi mirarme y despedirte amigo, con mis manos en tu volante, sentí tu partida y el dolor, al ver tu cuerpo despojado de tu espíritu.
Pero hoy te escribo estas letras, para honrar tu devota entrega, porque una amistad no muere con el cuerpo, porque la amistad es un regalo, una comunión libre y generosa de espíritus afines, de compañeros de viaje, por esta transitoria planicie.
Ya no tendremos más las caminatas por los farellones de la portada, ya no conversaros las tardes por la costanera. Al viento te has ido amigo, al viento. Ese viento curioso, que siempre se colaba por tus ventanas, impropio o refrescante, pero siempre curioso de nuestras conversas, de nuestras plegarias, de nuestros sueños.

No serás parte del olvido, cargo en mi memoria ancladas postales de nuestros viajes y andanzas. Tengo en la retina tu figura altiva, tu verde metálico, elegante y sofisticad. Tengo en mi corazón tu fuerza y alegría, tu fidelidad y espíritu aventurero. No amigo, a ti no te olvido, me diste más que yo a ti, me sostuviste y albergaste. Me aconsejaste y apoyaste.
En esas baldosas frías del dolor, la deshonra, la traición y el fracaso. No apareció nadie más que tu, silencioso y protector. En el silencio de tu motor encendido, susurrando tu sabiduría, todo en ti hablaba de tranquilidad y esperanza. En ti me refugie y fui tu desamparo. Mientras andábamos lento por las calles, me hacías reflexionar, me invitabas a la sabiduría del silencioso andar, hasta que llegábamos a un destino de naturaleza liberadora. El desierto, Las playas retiradas del bullicio, las puestas de sol acarameladas, las montañas incrustadas, la isla Santa María, la Rinconada, las Salitreras, y tantos destinos donde volvíamos a beber en espíritu.

Hoy me despido de ti amigo, y estoy triste en tu partida, pero fue a tu ritmo, en tu estilo. Lo quisiste así, dar tu ultimo respiro, tu ultimo kilometro en pleno desierto, siempre te gusto el desierto, la libertad. Asi que no podía ser de otro modo, sé que no querías morir en un frio taller o en medio de un taco, con la ciudad desequilibrada a cuestas.
Hoy sé, que quería morir en el desierto, lejos de todo y cerca de la fuente. Lo supe cuando no quisiste arrancar más, cuando tu motor se cerró al contacto, …levanté la vista y estábamos en pleno desierto, en un tramo desconocido, en un camino lejos de las rutas oficiales. No podías elegir mejor.
Querías volver al ser, rodeado de remolinos y de tu gran amigo el viento del desierto. Fue él quien te acompaño, quien te veló esa tarde noche, cuando me tuve que ir, cuando te tuve que dejar, no podía caminar 50 Kms a Baquedano, no a las 5 de la tarde. Así que me fui. Pero esa misma noche, volví, en el remolque fúnebre, con la oscuridad estrellada, en pleno desierto sin luminarias y casi sin señal ética. Volví por ti, a buscar tus restos que albergaron tu incansable espíritu, por 11 años. Esa noche al verte aparecer a un costado del Km 50, ruta B-385 en medio de la oscuridad, mi corazón emocionado te agradeció, todo lo vivido, todo lo amado.

Así que no te despido, más que a tu cuerpo, la amistad seguirá en espíritu. Pero no te dejare en ningún cementerio olvidado. No importa lo que diga el mecánico o doctor. Tendrás nueva vida. Serás un viejo sabio, para las nuevas generaciones, tendrás otra oportunidad. Yo sé que tu espíritu se ha ido, pero tu cuerpo será donado, a las nuevas generaciones de aprendices, como lo hiciste conmigo, cuando me enseñaste a conducir, cuando me iniciaste en el arte de ser uno, con la maquina.
Tu recuerdo perdura y tu cuerpo seguirá dando alegrías y vivencias. Por eso no tendrás sucesores, pues nadie puede reemplazar, tu existencia en mi historia, solo tendremos nuevos amigo. Los que la vida nos envíe, pero si sé algo de ellos …que conservaran tu espíritu jovial y aventurero, tus ganas de recorrer la vida con la misma pasión que las rutas. A los amigos que lleguen, los enviaras con ese corazón fuerte, a continuar nuestros viajes. Para seguir en esta hermosa vida, seguir rodando.








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